Escuché por ahí que en estos tiempos una relación se basa en aceptar todo lo bueno que nuestra pareja trae consigo, pero no se basa, en aprender y aceptar todo lo malo.
Y la verdad esto es totalmente cierto, ya que pedimos, queremos, exigimos cambios en nuestra pareja que a nuestro parecer nos parecen malos, no nos detenemos a pensar que a veces vemos cosas negativas dónde no las hay.
Todo mundo somos diferentes, tanto en forma de pensar, como de actuar y es más que bueno el congeniar con personas que no son cómo nosotros, ya que eso sería muy aburrido o muy letal.
A veces esperamos más de los demás que de nosotros mismos, y vemos los defectos y cada toque de imperfección en nuestras parejas, pero jamás nos enfrentamos al espejo mismo y ver lo malo que también portamos nosotros. Nos molestan situaciones o pensamientos de los demás, ¿pero acaso nos ponemos a pensar que está mal en nosotros?.
Es más que notorio que muchas personas se quejan, que se alejan porque no somos cómo quisieran; pero ahí reside la base de una buena relación, tratar de aceptarnos cómo somos, con cada defecto e imperfección, con nuestras tontas manías, con los locos pensamientos y las desesperaciones que solemos causar.
Muchos se sentirán ofendidos, dolidos, molestos por situaciones que a veces suelen ser simples nimiedades, pero que no se dan cuenta de ello, porque son cosas que no les parecen.
Pero no nos ponemos a pensar que a veces son cosas tan simples, y que el amor es una lucha constante contra la diferencia de pensamientos, de acciones, de respuestas, de actitudes.
Todos en este mundo somos totalmente diferentes, todos tenemos una gran valía, observemos detenidamente el valor de nuestro compañero.
Dejemos de explotar por situaciones que tienen arreglo, no hagamos grandes las situaciones, la paciencia, la comunicación, el respeto, la armonía, el sacrificio, la espera siempre deben ser parte de una buena relación.
No tiremos la toalla ante alguna adversidad, hoy en día las relaciones se han vuelto tan efímeras, porque nadie quiere luchar, porque queremos que todo sea sencillo sin problemas, sin tormentas, porque hacemos de un problema pequeño un huracán, porque hoy en día es más fácil soltar que agarrar con fuerza, porque es más fácil darse por vencido que por amor todo haberlo hecho.
A las personas nos cuesta tanto ponernos en el lugar del otro, reivindicarnos, hablar, escuchar, atender, perdonar y rectificar.
En nuestros enojos; no vemos las virtudes, ni los buenos momentos, mucho menos el amor y todo lo positivo recibido… Simplemente sacrificamos sin piedad, damos vuelta a la hoja, guardamos silencio, olvidamos, nos alejamos, soltamos, bloqueamos, dudamos, condenamos, desechamos, humillamos y rompemos.
En una relación debemos aprender a creer, sostener, crecer en compañía, el verdadero amor todo lo puede.
La relaciones no son nada sencillas, a veces provocan dolores de cabeza, pero créanme existen personas por las que vale la pena tomar una aspirina».
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