Desengaño

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No sé qué duele más: si la depresión, la ansiedad, los cambios de ánimo. O el hecho de darte cuenta de que todo en lo que creías era una vil mentira.

Fabricada de palabras comprensivas, de risas vacías, de egoísmo e hipocresía. Una farsa total por la grandísima ignorancia a la cual considerabas como: ¨tu red de apoyo¨.

Pero no era más que una basura que susurraba y las palabras tapizaban las paredes, yo no pasaba de ser un simple chantaje y una jugada mal diseñada.

¿Es tristeza? ¿Es decepción? Ya no lo sé, por que cómo pude haber esperado algo de aquellos que sólo ven a través de un espejo y se admiran a ellos mismos antes de voltear a ver a su alrededor, antes de voltear a ver a alguien más.

No hay compasión, no hay nada. Estoy sola y eso es todo. La verdad a veces duele, pero siempre es mejor saberla.

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