¡En ocasiones existen momentos, personas, trabajos y cantidad de circunstancias que nos impiden soltar, alejarnos y poner un basta! Y aunque pasemos por muchos malos instantes, cosas que nos hacen sentirnos destruidos, sin vida, vacíos, solitarios, tristes, inseguros, dudosos, y sobre todo que nos hace preguntarnos porque seguimos soportando feas actitudes, desprecios, en donde nos minimizan, sobajan e incluso ofenden; porque nos aferramos a seguir ahí.
Pero siempre llega el momento en que el agua rebasa el vaso, de verdad siempre llega ese punto en que ponemos un alto y en verdad nos cae el veinte de que estamos en el lugar incorrecto, que no es ahí donde deseamos continuar y mucho menos seguir perdiendo el tiempo y desaprovechando a la persona que somos.
Si, no siempre tomamos el valor que merecemos, y nos permitimos dejarnos engañar por malas personas, estafadores, narcisistas, manipuladores, e infames que solo nos ven como alguien a quien seguir pisoteando, difamando, rompiendo, persuadiendo y destruyendo.
Y nos vamos debilitando cada día, y permitimos malos tratos; pero hay que estar conscientes de que no siempre será así. Pero está en nosotros en tomar la decisión, en levantarnos y no seguir permitiendo todo eso. ¡Si! a veces nos sentimos tan débiles, inseguros y pequeños, pero solo hasta que tomamos la determinación de mejorar, es cuando nos damos cuenta de que estamos en el lugar incorrecto, que no es la persona adecuada, el trabajo necesario o la solución perfecta.
Claro que duele salir de un lugar donde no nos valoran como merecemos, que nos duele alejarnos de alguien con quien creíamos que sería eterno, o de un lugar que pensamos sería el ideal; pero a veces no está en nuestras manos lo que hacen los demás con nosotros, pero si está en nuestras manos el tratar de salir de ahí.
Está en nosotros solamente el modificar todo aquello que no nos hace felices, aquello que nos hace sentir insignificantes; recordemos que somos maravillosos, grandes personas; que merecemos mejores tratos, mejores trabajos, mejores personas y sobre todo mejores amores.
No debemos martirizarnos y mucho menos seguir dando más sin recibir nada a cambio, a veces no es ahí y punto, pero nos queremos seguir aferrando a la idea de que todo va a mejorar, que el cambio vendrá. ¡Dejemos de pensar que al principio no era así!, pues a veces todo cambia y no por nosotros, si no por la gente alrededor, por ellos mismos.
Dejemos de sufrir, de llorar, de lamentarnos por gente, lugares, empleos que claramente no les importamos, que no dan nada por nosotros. Dejemos de creer que es normal que un día somos todos, somos importantes y al otro no.
Al contrario, trabajemos en nosotros mismos, veremos que en poco tiempo todo pasa, todo se calma, y vendrán nuevas oportunidades, mejores tratos, personas que nos tomen en cuenta, que nos valoricen; trabajos más aptos para nuestras capacidades. ¡Si soltamos!, cosas grandes llegarán; solo dejemos, bloqueemos, eliminemos, despidámonos, y vayámonos de donde no nos sentimos cómodos, valorados, ni felices.
Todo está en nosotros, en nuestra determinación, si podemos, claro que podemos….. Dejemos de lamentarnos y martirizarnos; en lugar de eso, vamos a ocuparnos en otras actividades, salgamos, disfrutemos, bailemos y en en poco tiempo estaremos bien.
Recuerda que nosotros somos la llave de nuestra propia felicidad, solo en nosotros; en nuestras actitudes, en nuestras propias decisiones, lo que buscamos, aceptamos y tenemos. Dejemos de darle el papel principal de nuestra vida a quien no lo merece y enfoquémonos en nosotros mismos.
Los invito a leerme en el Diario Digital Extra de La Laguna y en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor)












































