Al más puro estilo herrerista, la tres veces presidenta municipal de Gómez Palacio, Leticia Herrera Ale, tomó la difícil determinación de dedicarle a su terruño y habitantes la segunda mitad de su administración en la urgente ejecución de trabajos exclusivos de pavimentación y de rehabilitación de las redes sanitarias, rubros en los que ningún otro político desea involucrarse por ser obras que van enterradas y que, por obviedad, ni se ven. Y vaya que no lucen, pues por regularidad, la ciudadanía no suele apreciarlas y hasta en ocasiones, mucho menos agradecer.
Doña Lety decidió “echarse el tiro” prácticamente al estilo de su señor padre Don Carlos A. Herrera Araluce –qepd-, tal y como él lo hiciera al inicio de su segunda administración a finales de 1998, pues cubriría el período gubernamental hasta el 2001.
Don Carlos, en aquella ocasión, inició su nueva gestión sin que las autoridades de la anterior administración le dejaran en las arcas municipales un solo centavo.
Y tuvo el desaparecido político-empresario la mala suerte de que, a escasas semanas de iniciado su segundo período constitucional, colapsaran los colectores de varios sectores habitacionales, provocando que miles de gomezpalatinos quedaran literalmente bajo las aguas residuales.
Tan angustiosa y desesperante situación, hizo que Don Carlos, como hombre de acción que fue, rápidamente procediera a buscar las formas de resolverle este grave problema sanitario a sus gobernados.
Ante la falta de recursos, y mientras que los conseguía, optó Don Carlos por recurrir a varios exfuncionarios que habían formado parte de la pasada administración y cuyo desempeño había dejado profundas dudas con respecto a su honorabilidad, solicitándoles por tal motivo, primero su solidaridad hacia el pueblo gomezpalatino y luego sus “aportaciones voluntarias”, so pena de proceder en su contra por la vía legal.
Ante este argumento tan convincente, los exfuncionarios se solidarizaron y empezaron a realizar sus “voluntarias aportaciones”, siendo así como Herrera Araluce logró reunir una gran parte de la cuantiosa inversión que se requería para la reposición de los dañados colectores.
Recordando la actuación de su progenitor, Lety se vio obligada a prácticamente hacer lo mismo que el autor de sus días, pues evidentemente tomó tal decisión sin contar con los suficientes recursos económicos y menos el tiempo.
Aun así, lo dijo de manera clara, serán poco más de 300 millones de pesos los que a partir del próximo mes se habrán de invertir en los mencionados trabajos durante los próximos 18 meses y hasta el término de su tercera gestión.
Extraño en ella, porque para este tipo de decisiones, siempre contó con el invaluable respaldo de su hermano Ernesto Herrera Ale –qepd-, quien siempre estuvo a su lado para sacarla de apuros, por lo que se deduce que será ahora su sobrino y operador político “Güino” (hijo de Don Ernesto y con el mismo nombre), quien la respalde, así como varios de sus amigos empresarios.
Y todo esto, para cumplirle a sus gobernados la principal demanda que, de pavimento y drenaje, le hicieran durante su pasada campaña de proselitismo, pues tanto para ella, como para Don Carlos y toda su familia, siempre estará, por encima de todo, la tranquilidad y el bienestar de sus conciudadanos.
Por hoy, fue todo. Hasta la próxima…Dios mediante.
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