¡A fuerza ni los zapatos entran!…

0
582

¿Quién no ha escuchado esta frase?: «A fuerzas ni los zapatos», creo que todos la hemos incluso aplicado alguna vez, que de repente hasta sin darnos cuenta hacemos cosas que no deberíamos, que empezamos a forzar alguna situación.

¡Sí, claro!; a fuerza ni los zapatos entran y en cuestiones del amor, hay que tomar muy en cuenta esta frase, que en ocasiones por más que lo deseemos no podemos obtener el amor de ese alguien tan especial para nosotros.

Hemos intentado una y mil maneras de tratar de entrar en los pensamientos de alguien, ya sea con halagos, detalles, mensajes, llamadas, ya nos pusimos hasta de cabeza y nada nos da resultado. Entonces es en ese preciso momento en el que hay que darnos cuenta de algo que no hemos estado viendo ya sea por amor, cariño, por ese sentimiento que esa persona nos hace sentir y no nos percatamos de lo que en realidad está sucediendo con nosotros.

Debemos darnos cuenta que por ninguna circunstancia debemos forzar a que alguien nos preste atención, bueno creo que hay que tener un poquito de autoestima, orgullo y dignidad cómo para percibir que a esa persona le somos sencillamente «indiferentes», que el sentimiento para nada es recíproco. Entonces, ¿para qué forzar a que suceda algo?, ¿para qué estar esperando algo que no va a pasar?, ¿para qué seguir intentando algo que nunca se dará?, ¿para qué esforzarnos en vano?.

«A fuerza ni los zapatos entran», esto es totalmente cierto; cuando el interés es recíproco se nota desde el principio, cuando a alguien le agradamos se nota a kilómetros de distancia, con el simple hecho de responder con el mismo coqueteo nuestro interés.

Claro, a veces no nos queremos dar cuenta de las cosas, o nos damos cuenta y queremos seguir intentándolo; pero hay que estar plenamente conscientes que a veces las cosas no son cómo las queremos, que no todo lo que deseamos podemos obtener; que a veces lo mejor es rendirse antes de que salgamos más lastimados.

Porque este tipo de situación puede dañar nuestro amor propio, ya que estamos poniendo todas nuestras esperanzas, nuestro empeño, nuestro entusiasmo, nuestros sentimientos y emociones en una persona. Y la verdad de las cosas es que eso no debe ser. Bien dicen por ahí que el que quiere estar estará, sin estar rogándole, sin estar nosotros encima de esa persona para que nos conceda un poco de su atención, para que voltee siquiera a mirarnos, para hacerle saber que nos atrae emocionalmente, que haríamos por él o por ella cualquier cosa.

No forcemos las situaciones ni los sentimientos, debemos tener claro nuestro lugar, quiénes somos y lo que valemos. A veces pretendemos con tanto ahínco el amor de alguien que perdemos el rumbo de nuestras vidas, que no nos damos cuenta que por estar esperanzados en alguien perdemos muchas más oportunidades, que cerramos la puerta a otras posibilidades.

Claro que existen personas que valen la pena nuestro tiempo, nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestra espera, nuestra paciencia y nuestro amor, pero se nota desde el principio la reciprocidad, que somos correspondidos; pero cuando no, cuánto tiempo podremos esperar a que en ellos surja el mismo sentimiento, que se den cuenta que aquí estamos para ellos; creo que esto es algo verdaderamente imposible. El interés se nota, el gusto, la simpatía, algún tipo de emoción se percibe desde el comienzo de las cosas. Así que no debemos empeñarnos en entrar en dónde no cabemos.

Dicen que el amor es paciente y en verdad lo es; pero cuando vemos siquiera un poco de luz en nuestra oscuridad, cuando vemos siquiera que vamos bien encaminados, que estamos por lo menos logrando un avance, que poco a poco nuestro sentimiento va siendo correspondido; pero cuando no lo está, para que seguir insistiendo en algo que jamás pasará.

Seamos conscientes de lo que estamos haciendo, no pretendamos cosas que jamás podrán ser. Vamos a darnos el lugar que merecemos, recuerden que siempre existirá alguien justo a nuestra medida, que ya llegará esa persona especial a la que podamos brindar todo nuestro amor y veremos en esa persona que somos correspondidos.

No forcemos las situaciones, las emociones; que cuando alguien no es para nosotros desde el principio se nota. Así que amigos hay que recordar a cada momento que: «A fuerza ni los zapatos entran», y que a nadie podemos forzar a que nos corresponda.

Veamos y percibamos nuestro alrededor y démonos cuenta que por esperar una oportunidad, se nos han ido muchas más. Así que ánimo que el amor en su momento para nosotros llegará!….

Los invito a leerme en mi página de Facebook: Estrellas en el Cielo (Escritor).

https://www.facebook.com/Estrellas-en-el-cielo-977026885652471

Deja un comentario