Un día como hoy ganó la Serie Mundial 1973
POR: Claudio Martínez Silva
“Para un beisbolista profesional, ser campeón de la Serie Mundial, es el máximo logro al que se aspira, tuve la fortuna de conseguirlo en 1973 con los Atléticos de Oakland, pero nada de lo que hice en el beisbol hubiera sido posible sin el apoyo de mi esposa Zoila Ávila, así como mis hijos; Horacio, Paty, Roberto, Lilí, Jazmín Anel y José Iván, a todos ellos mi agradecimiento porque me aguantaron, los dejé solos mucho tiempo, es muy difícil pero valió la pena; afortunadamente todos ellos y mi madre, me acompañaron aquel 21 de octubre de 1973 en el Coliseo de Oakland”.
Visiblemente emocionado por los recuerdos, Horacio Piña García, mejor conocido como “El Ejote” habló de la Serie Mundial que obtuvo en 1973 con los Atléticos de Oakland; “fue en siete juegos y Jim Hunter ganó el juego decisivo por 5 a 2”.
El domingo 21 de octubre de 1973 los Atléticos de Oakland vencieron a los Mets de Nueva York por 5 carreras a 2 y así se concretó el título de la Serie Mundial de Beisbol, fue hace exactamente 50 años y Horacio Piña lo recuerda como si fuera ayer.
El orgullo de Matamoros de la Laguna, Coahuila fue el primer mexicano en coronarse en una Serie Mundial de Beisbol, después de él han conseguido la hazaña; Aurelio Rodríguez, Jorge “Charolito” Orta, Aurelio López, Fernando Valenzuela, Erubiel Durazo, Alfredo Aceves, Jaime García, Benjamín Gil, Enrique Romo, Fernando Salas, Julio Urías, Víctor González y José Urquidy.
Poseedor de una memoria asombosa, Horacio Piña narra su actuación en aquel Clásico de Otoño: “participé en dos juegos, el primero fue en Oakland, me dieron un infieldhit por tercera, Sal Bando me dijo que dejara la pelota, pero no pudo sacar al corredor en primera; al segundo bateador le di un pelotazo y el tercero sacó un podrido atrás de segunda base.
El segundo juego fue en Shea Stadium, en Nueva York; ahí lancé tres entradas y no me anotaron carrera, aunque sí me dieron algunos hits, recuerdo que hubo un out en home”.
Horacio Piña dijo que nada se compara como ser campeón de una Serie Mundial, y él lo consiguió junto a figuras como Rollie Fingers, Jim “Catfish” Hunter, Vida Blue, John “Blue Moon” Odom, Ken Holtzman, Bert Campaneris, Bill North, Joe Rudi, Reggie Jackson, Sal Bando, Jim Tanace, Billy Conigliaro, Ray Fosse, Dick Green y Dal Maxvill.
DICK WILLIAMS, UN MANAGER EXIGENTE QUE DEJABA TRABAJAR
Como manager de aquellos Atléticos de Oakland en 1973, estaba Dick Williams, al que Horacio Piña recordó de buena manera: “era un hombre muy exigente, pero te dejaba hacer tu trabajo, si hacías lo que te pedía no había problemas, pero si no lo hacías, entonces se tornaba agresivo; en una ocasión cuando le lanzaba a Brooks Robinson, Dick Williams me dijo que no le tirara cambio de velocidad, que le lanzara rectas pegadas; le tiré un cambio y me dio jonrón, cuando me sacó del juego me dijo que me esperaba en su oficina, al término del partido fui con él y me llamó la atención muy fuerte; ahí estaban Reggie Jackson y Jim Hunter, que eran los representantes de los jugadores, y me defendieron, le pidieron que ya se tranquilizara, que había cometido un error como cualquiera lo puede cometer; nunca más tuve un problema con él”.
Pero si Dick Williams era un hombre muy especial, también lo era el excéntrico Charles O’Finley, el propietario de los Atléticos de Oakland, y sobre aquel personaje Horacio Piña recuerda: “las veces que lo traté se comportó muy bien conmigo, cuando jugábamos en Chicago, O’Finley ahí tenía su racho, e íbamos de paseo, a mí me gustaban mucho los caballos y la pasábamos bien; era un gran personaje y siempre tuve una muy buena relación con él”.
De grandes estrellas del beisbol como los que tenía de compañeros, “El Ejote” recuerda: “todos eran grandes compañeros y buenas personas, eran estrellas de grandes ligas, pero siempre se comportaron a la altura”.
Siempre hay un amigo o compañero especial, a quien se recuerda con afecto, y en el caso de Horacio Piña, ese personaje es Paul Lindblad, un lanzador zurdo, al que Piña García se refiere así: “fuimos compañeros en Senadores de Washington y juntos pasamos a los Rangers de Texas, éramos roomies, pero después de cinco años en ligas mayores, todo jugador tiene una habitación para él solo en las giras, Paul y yo dijimos que nos dejaran como estábamos, pero nos respondieron que tendríamos una habitación para cada uno”.
También recordó Horacio Piña a Jack Sanford: “estuvimos en Cleveland, ´él era el coach de pitcheo y me corrigió mi manera de revirar, decía que mi movimiento era lento, y eso le daba ventaja al corredor, ahí estaba Luis Tiant y me dijo que me fijara cómo él reviraba, y en la habitación del hotel siempre había un gran espejo, ahí practicaba yo mis reviradas, fue un gran aprendizaje que me ayudó para ser un mejor lanzador”.
Paul Lindblad y Jack Sanfor llevaron una gran amistad con Horacio Piña, y fueron importantes en las hazañas que el “Ejote” consiguió en la Liga Mexicana de Beisbol, cuando finalizó su carrera en ligas mayores.
Horacio recordó cómo fue su llegada al beisbol de Estados Unidos: “tengo que agradecer a José Luis ´´Chito´´ García, y al cubano Regino Otero, ambos fueron importantes para que yo fuera al beisbol de Estados Unidos; fue en 1968, yo deserté de los Tomateros de Culiacán y Juan Manuel Ley se molestó mucho conmigo, pero eso me sirvió porque llegué bien descansado, primero estuve en Reno, Nevada, después en Portland, Oregon y después subí a los Indios de Cleveland, ahí era relevo largo, corto y todo lo que el manager me pedía”.
El paso de los años hizo que Horacio Piña regresara a México: “en el Unión Laguna no me quisieron, pero mi amigo “La Chota” Robles era el bate boy, y me dijo que en Rieleros había oportunidad, sin pensarlo me fui para Aguascalientes”.
Horacio Piña dijo que hay varios mexicanos que han participado en la Serie Mundial, pero otros se quedaron muy cerca; “en aquel 1973 jugamos con Oakland la serie por el campeonato de la Liga Americana contra los Orioles de Baltimore, y ahí estaba Sergio ´Kalimán´ Robles y Elord Hendricks, que se había hecho en la Liga Mexicana, ganamos la serie de campeonato y fuimos a la Serie Mundial, Sergio Robles se quedó muy cerca de conseguirlo”.
Hasta la fecha Horacio es un hombre feliz, con orgullo luce su anillo como campeón de la Serie Mundial de 1973 y vive con su familia y rodeado de muchos amigos.
Para finalizar reiteró el agradecimiento a su esposa e hijos, así a como todos los compañeros que tuvo en la Liga Mayor de Beisbol de la Laguna, y a todas las personas que lo ayudaron en los inicios de su carrera en el beisbol: “a don José Ayup Tedy, Anastasio Carreón, a Justo Castro, a todos los hermanos Ayup Sifuentes, a Mario ´´Bombero´´ Flores, al ´´Zurdo´´ Lastra, Sebastián Rosales, al ´´Perico´´ González, a los Hermanos Ornelas, a Juan ´´Pegaduro´´ Rodríguez y a Roberto ´´Zurdo´´ Contreras, entre otros.
Cuestionado sobre si habrá celebración por el 50 aniversario de ser campeón de la Serie Mundial de Beisbol, Horacio Piña García dijo; “estamos viendo si matamos un marranito”.















































