¡La verdadera felicidad, tan sólo depende mí!…

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Creo que a veces desconocemos por completo el término de felicidad, recordemos que es tan sólo un estado de ánimo, el sentirnos plenamente satisfechos por disfrutar de lo que deseamos o de algo muy bueno.

¿Pero qué pasa cuando basamos nuestra felicidad en otra persona?, pues es más que claro que en realidad jamás podremos ser felices. Ya que le estamos otorgando el poder a una tercera persona de darnos felicidad, de que nuestras alegrías y sonrisas tan sólo dependan de ella.

La felicidad no debe depender de nadie, ni mucho menos debemos otorgarle la llave de nuestras vidas a alguien para poder darnos alegría. Ya que al hacer esto, nuestro estado de ánimo variará demasiado, sobre todo cuando esa persona se sienta y la hagamos sentir tan indispensable para nosotros.

Amigos recordemos que la felicidad depende tan sólo de nosotros, que en nosotros está el querernos sentir bien, el tratar de estar bien. En nosotros está el estado de ánimo que queramos tener, si queremos reír, llorar, si la tristeza nos invade, si la soledad dejamos pasar, o si el amor de nuestro corazón se quiere apoderar.

Tan solo nosotros somos los únicos que debemos decidir sobre nuestro estado de ánimo. Porque puede suceder que cuando lo otra persona ya no se encuentre a nuestro lado, nos sumergiremos tristemente en la pena, en la tristeza, en el llanto, en la amargura, en la frustración, en la decepción, simplemente en la depresión y difícilmente podremos salir de ella, ya que al no estar aquella persona que creemos es la causa de nuestra felicidad, al marcharse sentimos que se llevó consigo de nosotros esa parte.

Creo que mantener la felicidad en nosotros es la prueba más firme de que existimos, de que nos sentimos vivimos. Es una parte dónde nuestra serotonina invade nuestro cuerpo y nos hace sentir complemente cómodos con nosotros mismos, donde vemos la vida de la mejor manera, donde en ocasiones todo lo malo de alrededor lo sentimos ajenos a nosotros.

Elijamos siempre ser felices, la felicidad creo es un sentimiento que todo mundo queremos y que pocos sentimos; ya que para ser felices a veces influye en nosotros, nuestra carga de trabajo, nuestras familias, parejas, hijos, amigos, nuestra situación económica, enfermedades, decepciones, soledades y las perdidas. Dejamos las puertas abiertas a tantas situaciones que nos llegan a afectar y no nos permiten ser felices para continuar.

Sobre todo no nos damos cuenta que la felicidad tan sólo es una opción, que hay que trabajar bastante para conseguirla, que debemos no dejar de lado nuestros problemas y preocupaciones, sino que debemos darles el tiempo que necesiten, que estar tristes o enojados no hará que las cosas se resuelvan; que ante todo parte de la felicidad es el positivismo que debemos de demostrar. Que claro las cosas no se resuelven solas, pero llorándolas tampoco es de gran ayuda.

Para ser felices debemos de trabajar con acciones y pensamientos, hacer de nuestros días grises, días llenos de colores. Recordemos que quien vive feliz vive más, ya que nuestras tristezas y angustias pueden poco a poco marchitar esas ganas de continuar.

Debemos darnos cuenta también que existen personas que dependen de nosotros y que ellos son nuestro reflejo, que ellas se dan cuenta y perciben todo aquello que tenemos y que cuando se es feliz se nota y ellos encontrarán en tí la felicidad y sobre todo su tranquilidad.

También sabemos que la muerte forma parte de nuestras vidas, que no debemos esperar a mañana para ser felices, al contrario disfrutemos el hoy, el ahora; porque no sabremos si exista la oportunidad de mañana seguirlo demostrando. Disfrutemos cada momento de nuestras vidas. Tratemos de sonreír y veremos que la vida nos devuelve la sonrisa.

Creo que en este mundo lleno de tanta maldad, de personas completamente grises, desleales, apáticas, egoístas, problemáticas, traicioneras y falsas; lo que menos necesita el mundo es más carga con personas tristes, incapaces de hacer algo por ellas mismas.

Pongamos nuestro granito de arena y manos a la obra, contagiemos de felicidad y llenemos al mundo, pintemos de colores, donde el gris prevalecía, llenemos de amor en donde no existía. Que el cambio primero está en nosotros, que la felicidad de verdad se contagia, que se ve y se siente, que las personas a tu alrededor lo perciben y ponen de su parte para también ser felices.

Recordemos que a todos nos gustan las personas felices, que eso hace mejores relaciones, que claro todo mundo podemos tener malos días, pero no debemos permitir hacerle pasar malos días a los demás; así que tratemos de nuestros ánimos cambiar.

Hay que darnos cuenta que para ser felices no necesitamos algún motivo en específico, con saber que vivimos, caminamos y hablamos es motivo suficiente para demostrar alegría.

Disfrutemos cada momento de nuestras vidas, demos rienda suelta a nuestra sonrisa, pintemos de alegría nuestros días, seamos felices; total que la tristeza nada ha de curar.

Por ahí leí una frase que dice: «Sé feliz en este momento, porque este momento es tu vida». (Omar Khayyam).

Amigos disfrutemos el ahora, porque el mañana quizá no exista.

Los invito a leerme en el Diario Digital e Impreso EXTRA de la Laguna y en mi página de facebook: Estrellas en el Cielo (https://www.facebook.com/Estrellas-en-el-cielo-977026885652471/).

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